
Este equilibrador se puede adquirir en
tiendas especializadas. Su precisión garantiza
un perfecto equilibrado de las hélices.
Puesto que la hélice es un
elemento que va a dar vueltas y que, normalmente tiene dos o más palas, estas
han de tener la misma forma y peso para contrarrestar su acciones.
Efectivamente, si una de las palas de la hélice pesa más que otra, la cantidad
de movimiento que produce será mayor y el motor acusará esta descompensación de
fuerzas como un martilleo en sus partes más débiles: rodamientos del cigüeñal,
casquillos de la biela, o la propia biela, que con el paso del tiempo irán
ocasionando holguras, vibraciones y por último la propia rotura o gripaje de las
mismas.
Esto que en una simple vuelta
no parece tener importancia alguna, la adquiere con el uso, ya que el cigüeñal
llega a acumular millones y millones de vueltas. Pensemos que en un vuelo normal
de diez minutos, a una media de 10.000 rpm. el cigüeñal llegará a dar 100.000
vueltas.
Debemos extremar el cuidado para que
nuestras hélices estén perfectamente centradas. Os preguntaréis porqué los
fabricantes no las entregan perfectamente centradas. Pues sencillamente porque
el precio se incrementaría considerablemente. A pesar de que las hélices de
fabricantes consagrados como APC, Robbe, Master Airscrew, J Zingler, etc.,
presentan un buen acabado, no se puede decir lo mismo de otras, que, además, por
sus bajos precios, son muy usadas por quienes empiezan. Todas requieren ser
centradas, algunas en gran medida.
Es una operación rápida y sencilla
que no nos llevará más de unos minutos. Primero quitaremos las posibles rebabas
que puedan traer de fabricación en sus bordes. Una simple cuchilla o lija puede
servir. Después verificaremos con una regla milimetrada, o mejor con un calibre,
que las palas tienen exacta- mente la misma longitud. A continuación
verificaremos que cada pala pesa lo mismo. Para ello utilizaremos, si nos es
posible, alguno de los equilibradores comerciales que existen en el
mercado.
Los diseños son muy variados pero
todos ellos buscan dejar suspendida la hélice con el mínimo contacto entre los
apoyos al efectuar la prueba de equili- brio. Una de las soluciones más emple-
adas consiste en apoyar el eje de la hélice entre dos ruedas, como en la figura
9.

La sofisticación llega a tal extremo que podemos
encontrar un equilibrador magnético de la casa Top Flite en el que el eje solo
toca en un extremo del soporte. El otro extremo queda en el aire sostenido por
el efecto magnético del otro soporte (fig. 10).

Entre los equilibradores comerciales
más extendidos se encuentra el «Tru- Spin Prop Balancer» de Du-Bro (ver foto),
formado por un eje que lleva dos conos de acople para el agujero del cubo de la
hélice. Una vez cogida la hélice con este eje se apoyará en dos ruedas que van
embutidas en dos soportes.